Cada peso que abonas
entra directo a tu casa.
Un abono a capital no baja los intereses del mes: baja el saldo del que nacen todos los intereses que faltan. Por eso una sola vez, hecha a tiempo, se siente durante años.
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El abono se aplica al plazo: pagas lo mismo cada mes, pero terminas antes.
FREAM · finanzas con propósito
Un abono no es una cuota más: es saldo menos.
La cuota que pagas cada mes se reparte entre intereses y capital, y al principio casi todo son intereses. Un abono a capital se salta ese reparto y entra completo al saldo. Desde el mes siguiente, los intereses se calculan sobre una deuda más pequeña — y así hasta la última cuota.
Reducir el plazo
Sigues pagando la misma cuota, pero el crédito se acaba antes. Es la opción que más intereses te ahorra, porque cada mes que le quitas al final es un mes completo de intereses que nunca se causan.
Reducir la cuota
El crédito termina en la misma fecha, pero pagas menos cada mes. Ahorras menos intereses que por la vía del plazo, y a cambio te queda aire en el presupuesto desde el mes siguiente.
Elegir es tu derecho
La Ley 1555 de 2012 dice dos cosas que conviene saber: puedes abonar cuando quieras sin que te cobren penalización, y eres tú quien decide si el abono baja el plazo o baja la cuota. Aplica a créditos por debajo de 880 SMMLV — hoy, unos $1.540 millones.
Déjalo por escrito
Cuando hagas el abono, indícale al banco por el canal que te sirva —oficina, app o correo— que es abono a capital y a qué lo quieres aplicar. Con eso queda claro desde el primer día y lo puedes verificar en tu siguiente extracto.
El momento pesa
El mismo abono no rinde igual en el año 2 que en el año 15. Al principio la mayor parte de tu cuota son intereses, así que entre más temprano abonas, más grande es el efecto. Por eso conviene mirarlo hoy y no cuando sobre.
Plazo o cuota, según tu vida
Plazo si tu presupuesto está cómodo y quieres salir del crédito antes. Cuota si necesitas respirar cada mes. No hay una respuesta buena para todos: el simulador te muestra los dos escenarios con tus cifras y tú decides.
Pesos o UVR
Si tu crédito está en UVR, el saldo y la cuota se mueven con la inflación. El abono también sirve, pero la cuenta se hace en unidades, no en pesos: el simulador convierte con la UVR de tu fecha de corte y te proyecta hasta dónde puede llegar tu cuota.
Lo que un abono no hace
No toca la tasa ni los seguros: vida, incendio y terremoto siguen mientras exista el crédito, y en la vía "reducir plazo" tu pago mensual queda igual. Si lo que te aprieta es la tasa, el camino no es abonar: es compra de cartera o reducción con tu mismo banco. Te lo decimos si es tu caso.
El simulador toma tu saldo, tu tasa y lo que te falta, y te muestra los dos escenarios con tu propia tabla de amortización.
Ir al simuladorTus cifras, los dos escenarios.
Escribe cómo está tu crédito hoy y cuánto puedes abonar. Te calculamos qué pasa si el abono va al plazo y qué pasa si va a la cuota, con tu tabla de amortización mes a mes.
Completa tu saldo, tu tasa, el plazo que te falta y el abono que tienes en mente. Aquí aparecen los dos escenarios con tu tabla mes a mes.
El simulador te da el número.
Nosotros te acompañamos a usarlo.
Un abono bien puesto cambia años de tu vida financiera. Lo que sigue —cuánto, cuándo y a qué aplicarlo— se decide mirando tu extracto, no una tabla general.
Leemos tu extracto contigo y confirmamos tu saldo, tu tasa y lo que te falta.
Comparamos plazo contra cuota con tus cifras y te ayudamos a tomar la mejor decisión.
Te decimos cómo pedirlo en tu banco y qué mirar en el siguiente extracto para verificarlo.
Si lo tuyo no es abonar sino bajar la tasa, te lo decimos y miramos compra de cartera.